Espera un minuto, mientras que estamos haciendo el calendario

Suscribirse al blog

Últimos Comentarios

Sin comentarios todavía.

Blog Farmacia Morales

Consejos de salud.

¿Y segura? … ¿Y que nos va a pasar? …

Todo el mundo sabe que se ha empezado a vacunar en el mundo entero contra la Covid-19.

En España, el domingo 17 de enero todas las televisiones abrieron sus informativos con sonrientes ancianos recibiendo la segunda dosis de su vacuna en sus residencias, y presumiendo de ello.

En poco más de un año, la comunidad científica y la industria farmacéutica ha sido capaces de poner al servicio de la población unas vacunas efectivas a más del 90% contra la enfermedad que se ha extendido por el mundo entero con consecuencias trágicas: millones de muertos.

Un proceso de larga duración, varios años, se ha culminado en un corto espacio de tiempo, lo que lleva a muchos a interrogarse sobre la idoneidad y “calidad” de estas vacunas.

Hay una pregunta importante que nos podemos hacer: ¿Y son seguras?

Algo de tranquilidad nos puede dar el saber que la vacuna de Pfizer, a lo largo de las fases I, II y III ha sido ensayada en más de 40.000 personas de edades, sexo, razas y condiciones de salud diversas; la de Moderna en unas 30.000. Hoy día, a la velocidad que corren las noticias, sería de conocimiento público si se hubieran presentado problemas importantes.

Hay más. Cuando un medicamento entra en el mercado, se inicia la Fase IV de evaluación. A lo largo de la vida de cualquier medicamento, mediante un sistema reglado de farmacovigilancia, se van notificando a las agencias reguladoras todos y cada uno de los problemas que, presumiblemente, por su uso se vayan produciendo.

En el caso de las vacunas frente a la Covid-19, la AEMPS dispone del programa BIFAP que es “una base de datos informatizada de registros médicos de Atención Primaria para la realización de estudios farmacoepidemiológicos” que cuenta con la colaboración de las Comunidades Autónomas y las principales sociedades científicas del ámbito de la sanidad.

En Europa hay diversos proyectos en marcha que contribuyen a la vigilancia de la seguridad: ACCESS, ECVM. La finalidad de estos estudios es contribuir al mejor conocimiento del perfil beneficio-riesgo de las vacunas identificando los posibles problemas que, por infrecuentes o tardíos, no se hayan identificado en los ensayos clínicos realizados”. En todos ellos participa el programa BIFAP de la Agencia Española. 

Por si esto fuera poco, mediante el sistema de “tarjeta amarilla”, cualquier persona individual, su médico, su farmacia o ella misma en su casa, mediante una conexión por ordenador a la AEMPS puede notificar “problemas” con la vacunación (o con cualquier otro medicamento).

Todas estas notificaciones se evalúan y, si procede, se establecen las incompatibilidades, recomendaciones, limitaciones, etc. al uso del medicamento, e incluso se procede a su retirada del mercado.

Las notificaciones sobre reacciones adversas comunicadas sobre las vacunas administradas en España hasta el 25 de enero de este año las podéis consultar aquí. 

En la página de la AEMPS se pueden consultar muchos aspectos sobre la seguridad de las vacunas frente a Covid-19.

Hay otra pregunta muy interesante: ¿Y que nos va a pasar?

  • Si no nos vacunamos, seguiremos cómo estamos hoy: Contagios desbocados, confinamiento, crisis económica, paro, ocio prohibido, movilidad y reuniones limitadas y tantas cosas malas más; y, lo más trágico, muerte a ritmo escalofriante.
  • Si nos vacunamos podremos tener un poco de dolor e inflamación en el punto de inyección (60%) que dura uno o dos días, un poco de fiebre también por muy poco tiempo y poca cosa negativa más, y muy raramente: fatiga, dolor de cabeza, nauseas, malestar general.

En cuanto al beneficio, estaremos inmunizados parcialmente frente a la enfermedad transcurridos unos 10-12 días de la primera dosis, y, tras la segunda dosis (si la vacuna lo precisa), nuestra inmunidad alcanzaría casi al 100%. Si llegáramos a infectarnos, superaríamos la enfermedad sin mayores consecuencias. Y con seguridad.

La experiencia en la actualidad induce a pensar que la vacuna no impide que contraigamos la enfermedad, la vacuna nos prepara para que podamos luchar contra ella con éxito, nos da la “artillería” necesaria para que pasemos la infección sin problemas. Esto está actualmente en revisión en la Fase IV del medicamento.

La mayoría de las vacunas van a buscar una protección contra la enfermedad y no contra la infección. “¿Por qué? Porque lograr una protección contra la infección, es decir, lograr una inmunidad esterilizante, es tremendamente complicado. Es por esto que, cuanto mayor número de personas se vacunen, más difícil será que haya enfermos y, por lo tanto, menos personas se podrán contagiar y, así sucesivamente, hasta que el virus “desaparezca”.

Mientras el virus no haya “desaparecido”, los contagiados (tengan síntomas o no) pueden seguir contagiando a otras personas. Esto obliga a que, mientras no se den las condiciones óptimas, tengamos que seguir siendo rigurosos con las medidas de protección (distancia, mascarillas, geles, lavados, ventilación …) para que, aunque nos hayamos vacunado y ya no podamos pasar la enfermedad con mayores consecuencias, podríamos seguir infectando a más personas y, también al contrario.

Hay una pregunta más que a día de hoy no se puede responder: ¿Cuánto dura la inmunidad?

No se puede responder ya que, al ser tan nuevas las vacunas, no hay todavía ensayos clínicos en los que se haya podido determinar este parámetro. En el peor de los casos (como en el caso de la gripe o del tétanos) tendríamos que repetir la vacunación periódicamente en tiempos que hoy, también, se desconocen. Esto se determinará en la evaluación de la Fase IV de las vacunas en la que estamos.

Para los que queráis saber más sobre las vacunas autorizadas en España os remitimos a la página de la AEMPS, que es francamente interesante. 

Y, lo más importante, en tu farmacia, nosotros, tus Farmacéuticos, te podemos informar de todo lo que precises, sin cita, sin esperas y sin prisa.

Continuar leyendo
1
  143 Hits
  0 Comentarios
143 Hits
0 Comentarios

Los test de autodiagnóstico de anticuerpos frente a Covid-19 ya en las Farmacias

Este mes de diciembre trae novedades sobre los métodos de diagnóstico de la cruel enfermedad que nos azota. Han empezado a distribuirse en las farmacias los test de autodiagnóstico que detectan anticuerpos de inmunidad frente a Covid-19. Test para que cada persona pueda realizarse ella, personalmente, las determinaciones analíticas de una forma parecida a lo que hacen los diabéticos para el control de su glucemia.

Esto puede que a muchos no les diga nada, a otros les genere falsas ilusiones y, quizás, a muchos les parecería oportuno enterarse de lo que en realidad detectan estos test. Intentaremos explicarlo.

En otro artículo de nuestro blog explicamos de forma muy resumida y esquemática cómo es la lucha de los organismos contra las bacterias y los virus: producida la infección, el enfermo empieza a producir anticuerpos para impedir la propagación de la enfermedad y evitar nuevos contagios en el futuro. Estos anticuerpos circulan por la sangre, por lo que para detectarlos será necesario obtener una muestra mediante un pinchazo, en el dedo, por ejemplo.

Lo que se denomina genéricamente como anticuerpos, tienen la composición y estructura química de inmunoglobulinas, nombre con el que probablemente también os hayáis encontrado alguna vez.

Estas inmunoglobulinas (anticuerpos) no son todos iguales. Los hay específicos para cada enfermedad e, incluso para la misma enfermedad, hay de diversos tipos. Es muy probable que todos, en la situación actual, podéis haber oído o leído acrónimos como IgA, IgM, IgG, IgE …

Bien, los test que se han puesto a disposición de los pacientes en las farmacias están preparados para detectar de forma eficaz dos de las inmunoglobulinas que se generan contra Sars-Cov-2, el virus que nos produce la enfermedad Covid-19: IgM e IgG.

La IgM circula por la sangre y el líquido linfático, y es el primer anticuerpo que fabrica el sistema inmunitario para luchar contra la enfermedad. La IgG se produce más tarde que la anterior, después de la infección (o la vacunación), también circula por la sangre y otros fluidos, permanece en el organismo más tiempo y es la que concede inmunidad frente a nuevas infecciones (no se sabe todavía durante cuanto tiempo para esta nueva enfermedad).

Las determinaciones se realizan en una muestra de sangre que se deposita en un dispositivo (casete) que contiene una tira reactiva de inmunocromatográfia rápida de flujo lateral (LFD), semejante a las que se utilizan para el autodiagnóstico del embarazo. Para más información puede consultar en el siguiente enlace: https://notiwiener.net/2015/04/ensayos-rapidos-inmunocromatograficos-de-flujo-lateral/.

En este caso la interpretación de los resultados es bastantes más compleja. Dichos resultados dependen del momento en el que se toma la muestra en relación al momento del posible contagio.

La aparición o no de las inmunoglubulinas, si solamente aparece una o las dos, y cual de ellas es la que aparece, indican en qué punto y evolución de la enfermedad se encuentra el paciente y, por lo tanto se requiere que los casetes sean leídos por una persona experta.

La fiabilidad de los test es bastante elevada para ser un ensayo de autodiagnóstico, en torno a un 95%; en la parte negativa hay que destacar que no tienen capacidad para medir la “cantidad” de anticuerpos que tiene la muestra, y si se precisara este dato habría que recurrir a un laboratorio clínico.

De momento solamente se han autorizado dos test para esta determinación y, en aras a la seguridad en la interpretación de los resultados, la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios ha establecido como condición, para ambos, que se exija la correspondiente prescripción para su dispensación, por lo que será necesario adquirirlos con receta médica.

Continuar leyendo
0
  258 Hits
  0 Comentarios
258 Hits
0 Comentarios

La lucha del organismo contra bacterias y virus

Raro sería que a alguno de nosotros no nos hayan practicado en algún momento de nuestra vida un análisis clínico de sangre (ahora, traducido del inglés, le llaman analítica); y raro es que no recordemos, sin saber lo que son y lo que representan, palabras tales como leucocitos, linfocitos, neutrófilos, etc. Bien, de las cifras que van detrás de esas palabras, el médico obtiene información sobre nuestro estado de salud y sobre su evolución.

Estas palabras, y otras muchas, son nombres con los que se conocen partes de nuestro sistema inmunológico. Nos podremos preguntar: ¿Qué es eso?; la respuesta: el sistema inmunológico es la defensa que de, forma natural, el organismo tiene contra las infecciones, atacando y destruyendo los organismos que lo invaden.

El proceso de defensa se inicia en el momento en el que el organismo detecta la presencia de un “cuerpo extraño” (antígeno). Cómo es natural, los detectores tienen que estar presentes en todo el organismo ya que un virus puede entrar por la boca o la nariz, por ejemplo, mientras que una bacteria puede entrar, a lo mejor, por una herida en un pie, y es por esto que la sangre, que circula por todo el cuerpo, es la encargada de esta defensa inmunitaria.

Cuando se detecta a un antígeno, las primeras células de la sangre que actúan son los macrófagos, células que fagocitan (“devoran”) a los organismos invasores dividiéndolas en pequeños pedazos que, después, expulsan al exterior del propio macrófago, cómo para presentárselos a las células que tiene que “acabar” con ellos. En algunos casos, este ataque es suficiente para eliminar a los “invasores”; en la mayoría, no.

 

macgif

 

Cuando los macrófagos no pueden detener la infección por sí solos, los “pedazos” de invasor procedentes de su fagocitación presentes en la superficie del macrófago, alertan a otras células de la sangre, los linfocitos T. Estos linfocitos producen unas sustancias conocidas como citoquinas que actúan como señales químicas, atrayendo a más linfocitos T y alertando de la infección a otro tipo de células de defensa, los linfocitos B. Las citoquinas son, en gran medida, las responsables de los procesos inflamatorios que van asociados a cualquier ataque por antígenos.

 

 

rep

Los linfocitos B producen unas sustancias que inactivan a los antígenos invasores, son los anticuerpos. Los anticuerpos producidos por los linfocitos B inmovilizan a los antígenos, pero son incapaces de destruirlos. De esta misión se encarga otro tipo de células de la sangre, los linfocitos T y linfocitos K (killer = asesino), y los fagocitos neutrófilos.

 

 

 

Resumiendo lo anterior: los linfocitos B detectan a los invasores y los inmovilizan; los liantnfocitos T y K, los destruyen, junto a los fagocitos.

 

El buen funcionamiento del sistema inmunitario puede verse afectado por motivos diferentes. Una mala alimentación, ambiente externo hostil, algunas enfermedades, contaminación ambiental, por ejemplo, afectan debilitando al sistema. En otro sentido, como un estilo de vida saludable y con una alimentación correcta tu puedes ayudar a la lucha contra las infecciones.

 

 

 

Continuar leyendo
0
  135 Hits
  0 Comentarios
135 Hits
0 Comentarios

Por qué debemos vacunarnos todos los años de la gripe.

Hay vacunas que se ponen en la infancia y sirven para “toda la vida”, por ejemplo la de la poliomielitis. Hay otras que producen una inmunidad temporal, cómo la del tétanos, debiendo ponerse unas dosis de “recuerdo” pasados unos años desde la anterior. Finalmente, algunas, cómo la de la gripe, su efecto dura “solamente” un año.

A pesar de la necesidad de repetir la vacunación anualmente, la vacuna es suficientemente eficaz ya que “La efectividad vacunal globalmente es del 65%, pero varía en función de las características de la vacuna, del virus, de la población y del objetivo que se persigue prevenir, yendo desde menos del 10% hasta casi el 90%”, y muy segura ya que las vacunas frente a la gripe están disponibles desde hace más de 70 años y han ido evolucionando en su formulación, fabricación y administración. La primera vacuna de la gripe se formuló en 1947 en Pensilvania (EEUU).

https://www.elsevier.es/es-revista-enfermedades-infecciosas-microbiologia-clinica-28-articulo-vacunacion-antigripal-efectividad-las-vacunas-S0213005X15002682

¿Por qué?

Los virus que causan la gripe no son siempre los mismos.

Simplificando bastante podemos decir que, cuando el virus detecta que se ha quedado sin personas a las que infectar, o cambian las condiciones medioambientales favorables, se “disfraza” con un traje nuevo para ver si el sistema inmunitario humano no lo reconoce y, por lo tanto, no “lucha” contra él.

Este traje son los antígenos de su superficie, que son las proteínas que le confieren su capacidad para infectar. Con una proteína diferente, ya se puede multiplicar sin inconveniente alguno toda vez que el hombre no tiene protección contra este virus con nuevo traje al no reconocerlo. Este proceso se produce permanentemente, ya que la climatología de la Tierra no es la misma en los dos hemisferios del planeta: cuando en un sitio es verano, en otro es invierno. Cuando unos países están en época de calor, sin gripe, otros están en plena epidemia.

Hay otra razón que no depende del virus, sino del hombre.

El sistema de defensa inmunitaria del organismo que se activa tras la vacunación, los anticuerpos, disminuyen con el tiempo y en un punto resultan insuficientes para repeler un nuevo ataque un año más tarde.

 

¿Cómo se hace una vacuna contra la gripe?

Se ha dicho que la composición de la vacuna se actualiza cada año. La pregunta debe de ser: ¿quién y cómo se decide la composición? Veamos.

  • Actividad de los centros de la OMS

En el mundo, coordinado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 100 centros de distintos países ejercen una vigilancia de la gripe durante todo el año en las zonas variables donde se manifiesta la epidemia. Se analizan los virus en muestras de miles de pacientes infectados y los resultados se envían a los 5 centros de referencia de la OMS. De esta manera se tiene información actualizada de cómo evolucionan las mutaciones de los virus, de cómo cambian de traje.

Dos veces al año se reúnen expertos de la OMS y, a la vista de los resultados de la información suministrada por los centros de análisis, se hacen las recomendaciones sobre la composición de las vacunas de la “temporada” siguiente.

A la vista de estas recomendaciones, las autoridades sanitarias de cada país deciden con qué cepas de virus autoriza la fabricación de las vacunas.

Los organismos sanitarios a nivel nacional y supranacional se encargan ahora de obtener lo que se llama la cepa vacunal, de comprobar que la cepa produce los mismos antígenos que los virus circulantes y de preparar los reactivos necesarios para que los laboratorios puedan cumplir con lo que se pretende.

  • Actividad de los laboratorios

Decididos los virus objeto de autorización y los estándares de dosis y calidad, y recibido de la OMS el virus de la cepa vacunal, comienza un laborioso proceso de los laboratorios que van a fabricar las vacunas.

El proceso comienza por establecer las condiciones óptimas en las que se va a producir la multiplicación del virus en huevos de gallina.

Para obtener el virus a granel se produce la infección de grandes cantidades de huevos, que se incuban unos días para que el virus se multiplique. De estos huevos se obtienen las claras que son las que contienen los virus, que se separan de las mismas y se destruyen por la acción de reactivos químicos.

Los virus destruidos dejan un líquido con un conjunto de proteínas que se purifican, obteniendo así los antígenos, que son los ingredientes con los que se van a fabricar las vacunas.

No queda más que realizar controles de calidad comparando el producto obtenido con los reactivos que les suministró la OMS, la dilución hasta obtener la concentración exigida y el envasado de la misma en viales o jeringas.

Al final de todo este proceso de elaboración, los laboratorios realizan controles de esterilidad, de concentración y de bioseguridad. En algunos países se exige también la realización de ensayos clínicos en humanos para comprobar la inocuidad y la efectividad.

  • Autorizaciones estatales

Antes de su puesta en el mercado no queda más que un trámite administrativo que es la aprobación oficial de la vacuna, para lo que cada país tiene una reglamentación propia.

Cómo se ve, el proceso de elaboración consta de dos etapas: una que consiste en la selección de las cepas de virus a cargo de la OMS y de los Estados miembros, y otra, la de fabricación de la propia vacuna. Para su puesta a disposición del público queda solamente un trámite administrativo que es la obtención de la autorización sanitaria.

Casi todas las vacunas antigripales se obtienen a partir de huevos de gallina que tienen entre 9 y 12 días de fecundados; pueden, por tanto, contener restos de proteínas de huevo, por lo que las personas alérgicas a esta proteína deben de consultar con su médico antes de vacunarse.

Los laboratorios fabricantes necesitan unos seis meses para poner en el mercado la vacuna. Esto justifica en parte que la efectividad no sea del 100%, ya que la vacuna que nos llega este año está fabricada con los virus que se recomendaron por la OMS tras los análisis de las muestras de los virus circulantes en el hemisferio sur en “su” otoño pasado, “nuestra” primavera. En estos seis meses los virus pueden haber “cambiado de traje”, haber mutado.

Hay una pequeña publicación interesante de la OMS para los que queráis más detalles sobre este proceso de elaboración que puede consultarse en el enlace siguiente:

https://www.who.int/csr/disease/swineflu/notes/h1n1_vaccine_20090806/es/#

Para tranquilidad de todos, lo primero es decir que las vacunas no contienen virus vivos. Es por esto que las vacunas nunca pueden infectar de gripe a quienes nos las ponemos.

Cómo se ha dicho en el proceso de fabricación, los virus se inactivan “rompiéndolos” en fragmentos. Esta inactivación produce unas proteínas que son los antígenos que inducen la respuesta inmunitaria en el vacunado sin necesidad de que padezca la infección. La respuesta inmunitaria consiste en que, el vacunado, produce “defensas” (anticuerpos) en número suficiente como para detener una infección ocasional por el virus “vivo”

Se ha dicho que la composición de las vacunas varía cada año. Este año se han autorizado dos tipos de vacunas, una trivalente (con tres cepas vacunales: A-H1N1, A-H3N2 y una cepa B-Victoria) y otra tetravalente con otra cepa B-Yamagata distinta.

Después de todo esto cabe preguntarte: y tú, ¿te vas a vacunar?

Continuar leyendo
0
  227 Hits
  0 Comentarios
227 Hits
0 Comentarios

La calvicie, una paradoja

El cuero cabelludo humano tiene unos 100.000 cabellos. Estos cabellos no son siempre los mismos, ya que se renuevan unos 50-100 todos los días y cada vez son menos, pues con la edad, hombres y mujeres, pierden, tanto el grosor, como la cantidad de cabellos.

Esta renovación es en realidad un recambio que se hace de manera progresiva de forma que una raíz sana, al acabarse la vida del cabello que alimenta, empieza a producir el sustituto que “empuja” al actual hasta sustituirlo.

renovación del pelo

Se ha dicho que cada vez son menos pelos: se inicia la calvicie. Esta calvicie progresiva, que se puede llamar “natural”, por lo general, no está causada por ninguna enfermedad; es debida al envejecimiento de las personas, a cambios hormonales (disminución de la producción de testosterona), a agresiones comunes (lavados y, sobre todo, secados y tratamientos inadecuados) y a factores hereditarios.

La paradoja de la calvicie está motivada por el hecho de que, las personas que se han quedado calvas de forma natural, no es porque se les haya caído el pelo; es porque la renovación falla.

El fallo es a consecuencia de que la raíz, enferma o vieja, deja de trabajar normalmente produciendo un tallo más fino cada vez, tan fino que al tiempo el pelo se convierte en vello, hasta que ya no produce más, dejando un hueco en el cuero cabelludo.

La calvicie que no se debe a fallos en la renovación por envejecimiento puede tener numerosas y diversas causas:

  • Estrés físico o emocional: en estos casos, el cabello tiende a caerse en mechones durante el lavado, el cepillado o el peinado. Normalmente es una calvicie temporal y el cabello se recupera pasado un tiempo.
  • Herencia: Esta causa afecta mucho más a los hombres que a las mujeres y puede iniciarse ya en la juventud. Es una calvicie que se produce gradual pero uniformemente.
  • Traumatismos: Como pueden ser cirugía, quemaduras, hábito compulsivo de arrancarse o frotarse el cabello, exceso de calor con el secador o peinados con mucha tensión en los folículos (raíces).
  • Enfermedades: Anemia, infecciones graves, sífilis, lupus, tiña, tumores de ovarios.
  • Radioterapia: Calvicie reversible con el tiempo en la mayoría de los casos.
  • Fármacos: Además de los muy conocidos citostáticos anticancerosos, hay un buen número de medicamentos, algunos muy comunes (antihipertensivos, anticogulantes, aines, retinol, antitiroideos) que pueden producir alopecia en bastantes pacientes que los consumen. La calvicie es reversible, recuperándose el pelo cuando se deja de administrar el fármaco.

En todas estas circunstancias la recomendación es hacerse visitar por un especialista que le propondrá posibles soluciones al problema. Si te recomendara el uso o la administración de algún tipo de preparación magistral, en nuestro laboratorio tenemos la posibilidad de elaborarlo para ti con las mayores garantías.

Continuar leyendo
1
  96 Hits
  0 Comentarios
96 Hits
0 Comentarios

Localízanos

Copyright © 2021 | Farmacia-Morales. Diseño web por GrupoDw.es
“Vicentina Morales Chacon, ha sido beneficiario del Fondo Europeo de Desarrollo Regional cuyo objetivo es mejorar el uso y la calidad de las tecnologías de la información y de las comunicaciones y el acceso a las mismas y gracias al que ha podido optimizar sistema de gestión y el contacto con sus clientes a través de la implantación de Presencia web y Dinamización de Redes sociales . Esta acción ha tenido lugar durante 2019/2020. Para ello ha contado con el apoyo del programa Tic-Cámaras de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Murcia.” - Fondo Europeo de Desarrollo Regional -Una manera de hacer Europa.